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Proyecto Gastronómico de ASIPES se extiende hasta Coronel y capacitará a 47 personas de pymes turísticas de Playa Blanca

El plan, que tiene como objetivo contribuir al desarrollo gastronómico de las zonas de operación de la Pesca Industrial, beneficia esta vez a los restoranes Casona de Mirla, La Cabaña y Las Rocas.

El proyecto “Biobío Capital Gastronómica Marina”, impulsado por la Asociación de Industriales Pesqueros, ASIPES, sumó  tres nuevos restoranes que serán beneficiados con capacitación y apoyo para la gestión de sus negocios. Se trata de Casona de Mirla, La Cabaña y Las Rocas, cuyas representantes firmaron con el gremio pesquero un convenio de trabajo, que incluye clases en materia de cocina y de protocolo y servicio.

“Esta es la tercera etapa de este proyecto emblemático de ASIPES, que comenzó en el sector La Poza de Talcahuano y que luego se trasladó a Tumbes, con excelentes resultados. Llegar con Biobío Capital Gastronómica Marina a Coronel fue un desafío, porque funcionamos directamente con los empresarios gastronómicos y no con la autoridad, como sucedió en Talcahuano. Sin embargo, nos hemos encontrado con personas muy entusiastas, con una enorme capacidad y excelente disposición a aprender e incorporar productos industriales a sus cartas”, destacó Verónica Ceballos, gerente de Asuntos Públicos de ASIPES.

Biobío Capital Gastronómica Marina es un proyecto que creó la Asociación de Industriales Pesqueros con el propósito de contribuir al desarrollo de la gastronomía en la Región, y a la vez, aportar a la promoción de consumo de productos del mar, en especial el jurel. La idea es trabajar colaborativamente con las localidades de operación pesquera y una entidad experta a cargo de la capacitación, en este caso, Inacap.

El chef instructor, Miguel Fernández, destacó que en esta oportunidad se ha encontrado con personal muy interesado y que responde a una gran demanda turística. “Biobío Capital Gastronómica Marina había trabajado hasta ahora con locales más pequeños y con personas que estaban menos habituadas al conocimiento formal de la gastronomía. Aquí nos encontramos con restoranes grandes, que atienen de a 300 personas en forma simultánea, y que tienen mucha cancha en la cocina. De la misma forma están muy expectantes a trabajar con productos como el jurel y constatar las múltiples formas en que se puede preparar”, dijo.

Mirla Hernández, propietaria de uno de los negocios beneficiados, aseguró que esta es una oportunidad para hacer crecer sus negocios y revitalizar el turismo. “Por estar en una ubicación frente al mar, le damos importancia a los pescados y mariscos. Pensamos que con la oportunidad que nos da ASIPES resolveremos una tarea importante que es que la gente sepa que funcionamos todo el año. Estamos sorprendidos con todas las cosas que se pueden hacer con jurel, estamos aprendiendo a ser más eficientes en el funcionamiento de la cocina y también nuestros garzones están aprendiendo a conocer cómo ser más empáticos y serviciales con los clientes. Este es una gran regalo, que vamos a aprovechar”, reconoció. 

Este proyecto es parte del Nuevo Ciclo de Gestión de la Pesca Industrial iniciado en 2014 y se basa en la identificación de este sector con las comunas donde opera, aportando al crecimiento y desarrollo de actividades productivas ligadas al mar, colaborar en mejorar el acceso y consumo de pescado a la población y posicionar a la Región del Biobío como un destino turístico reconocido por una oferta gastronómica destacada y variada de productos marinos.

La Pesca Industrial es una industria de alimentos orientada a la elaboración de una amplia variedad de productos para consumo humano, siendo los principales el congelado de jurel, merluza común, y langostinos, así como otros presentados en hamburguesas, apanados o filetes, entre otros. El sector pesquero industrial es un motor de desarrollo para la Región del Biobío, genera más de 6 mil empleos en 17 plantas de proceso y una flota de 40 barcos.

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